están debilitados, la mayor parte de las y los líderes locales, sectoriales y nacionales fueron desaparecidos o asesinados y grandes sectores de población tuvieron que dejar sus lugares de origen, o fuentes de trabajo, para salvar sus vidas.
Pese a lo anterior, expresiones de pueblos indígenas, mujeres, jóvenes, campesinado, movimiento ambientalista, derechos humanos y sindicatos, particularmente de educación, junto con organizaciones no gubernamentales y el apoyo de la población y la cooperación internacional solidaria, mantienen las reivindicaciones sectoriales y de justicia, impulsan procesos de fortalecimiento a la organización, promueven la capacitación del liderazgo local y acciones de denuncia y movilización.
En medio de la agresión neoliberal, que puja por el individualismo y obstaculiza por todos los medios la solidaridad y la apuesta al colectivo, expresiones de los movimientos sociales tratan de fortalecerse, de superar la debilidad en que se encuentran y hacen apuestas para mejorar sus formas de organización, coordinación y articulación con otros sectores sociales.
Desafíos de los pueblos mesoamericanos
Reconocer, promover y garantizar los derechos humanos individuales y colectivos implica trabajar para superar las condiciones de desigualdad y violación a los derechos, por razones de etnia, sexo, clase, edad, ubicación geográfica, entre otras.
Se requieren políticas públicas, reformas de Estado, cambio de actitudes de funcionarios y funcionarias públicas y de la sociedad en su conjunto, también condiciones que garanticen la plena participación de la población en condiciones de igualdad y respeto a las diferencias, y erradicación de la estigmatización de las poblaciones diferentes.
Mejorar las condiciones de vida de la población, particularmente, de los sectores más excluidos y discriminados, como son los pueblos indígenas, las mujeres y la juventud, promover el ejercicio de su participación ciudadana y el fortalecimiento del poder local.
Apoyar el fortalecimiento de sus identidades particulares y organizativas, y sus capacidades de coordinación, articulación e incidencia.
Favorecer corrientes de opinión que generen pensamiento crítico, dialogo y restitución del tejido social, sobre la base de relaciones de respeto, igualdad y equidad.
Denunciar todo tipo de violencia en contra de las mujeres, particularmente de las mujeres indígenas, pobres, y de las víctimas de violencia sexual durante los conflictos armados internos de los países.
PCS en Mesoamérica: una cooperación solidaria
La región cuenta con diversos actores políticos con gran experiencia, capacidad de propuesta y con un alto conocimiento de su contexto, que requieren de una cooperación internacional solidaria que acompañe y comparta con los actores políticos locales la urgencia de realizar cambios estructurales que apoyen al fortalecimiento y la articulación de los movimientos sociales entre sí y para la incidencia política; que sea un aliado político que aporta una visión regional a la sociedad civil local y nacional, que incide políticamente en los temas de relevancia regional a nivel internacional.
En este espíritu de compromiso e interés, PCS desarrolla su trabajo en la región a través de los siguientes programas de trabajo:
Protección, justicia y defensa de derechos
Verdad, justicia y resarcimiento
Migración
Construcción de ciudadanía y democracia
Gobernabilidad integral
Mujer y participación política |