Las mujeres de la región mesoamericana son herederas vivas de culturas ancestrales, se caracterizan, entre otras cosas, por haber mantenido a través de los años, diferentes expresiones de una cultura civilizatoria que rechaza la violencia y el poder de unos sobre otros y propone formas más respetuosas y armoniosas entre las personas, la madre tierra y el entorno.
A pesar del abandono de que han sido objeto, de la sub valoración a su integridad y participación socio económica, y de la constante violación a los derechos más elementales, las mujeres mesoamericanas han sostenido la vigencia de sus idiomas originarios, y por medio de la cultura oral, continúan transmitiendo su historia y tradiciones; con sus cuerpos, particularmente, mediante manos y ojos han continuado transmitiendo cultura, produciendo tejidos, vestimentas y artesanías, continúan rescatando el uso y la elaboración de productos medicinales y produciendo alimentos para sus familias. Ellas, principalmente, son quienes se han responsabilizado de garantizar el cuidado y desarrollo de sus familias y de dar ejemplo del respeto a la vida, e insistir en la construcción de la paz.
Sin políticas públicas a favor de las mujeres, en general, y de las indígenas y afro descendientes, en particular, las mujeres de Mesoamérica permanecen oprimidas, discriminadas y excluidas y enfrentan con más fuerza el racismo, la pobreza, la migración forzada y la violencia social y sexual dentro de sus propias familias, comunidades e instancias públicas del Estado.
Con muchas dificultades y desafíos, y en medio de un contexto adverso a las luchas por sus derechos, ellas se han organizado en pequeños grupos locales o en organizaciones más amplias, siendo, junto con los pueblos indígenas, la juventud, las agrupaciones ambientalistas, de derechos humanos, entre otras, parte del movimiento social que lucha por condiciones de vida más justas, dignas equitativas y solidarias. Realizan estos esfuerzos dentro de un sistema patriarcal que ha logrado institucionalizar la lógica del dominio, del poder de unos sobre otros, la segregación, el racismo, el individualismo y la fragmentación, afectando a los propios movimientos sociales, entre ellos al movimiento de mujeres y feminista mesoamericano.
Principales problemas que afectan a las mujeres y sus organizaciones:
- La violencia en contra de las mujeres y la represión o intimidación hacia sus organizaciones.
- Invisibilización, discriminación y exclusión de las mujeres indígenas y afro descendientes.
- Gran dicotomía entre lo urbano y lo rural.
- Desinterés del Estado y la sociedad en general ante la problemática del feminicidios y de la violencia contra las mujeres.
- Escasos medios de comunicación alternativos para las organizaciones de mujeres, mientras los medios de comunicación masiva promueven prácticas, discursos y representaciones sociales que discriminan, vulneran y oprimen a las mujeres.
- Ausencia de investigación para que las mujeres generen sus propios conocimientos e interpretaciones de las problemáticas que les afectan.
- Estrategias de apoyo limitadas para generar reflexiones profundas sobre su quehacer y formas organizativas.
- Pocas capacidades organizativas para realizar acciones de incidencia a favor de las mujeres.
- Insuficiente preparación y participación de las mujeres para participar en los espacios públicos de poder y toma de decisiones.
- Limitaciones técnicas para la elaboración de sus propuestas.
- Poca renovación de los liderazgos históricos y poco interés de mujeres jóvenes a asumir nuevos liderazgos.
- Debilidad para coordinar y construir alianzas y trabajar estrategias conjuntas.
Ante esta problemática PCS/CAMEX tiene el compromiso de apoyar en los procesos de empoderamiento político y la construcción de autonomía de las organizaciones de mujeres, generando sinergias entre las organizaciones y movimientos de mujeres, y facilitando la discusión de las estrategias y metodologías de trabajo, además de fortalecer las capacidades de las organizaciones para la incidencia y acción política que permitan forjar los cambios necesarios en la sociedad y los sistemas políticos.
Los dos principales enfoques que PCS plantea para este programa son:
- Derechos de las mujeres.
- Equidad étnica, orientada a la reducción de la discriminación y racismo y acceso a la justicia.
Líneas:
- Fortalecimiento organizativo y político de las organizaciones, en especial de mujeres indígenas y rurales.
- Incidencia política.
- Investigación – acción.
- Comunicación.
Dimensiones:
- Violencia contra las mujeres: incluye violencia intrafamiliar, acoso sexual, violencia sexual, feminicidio; dentro del racismo, patriarcado y exclusión social.
- Participación política.
- Desestructuración de racismo y discriminación étnica y género
Publicaciones:
- Construyendo Equidades
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